Arabia Saudita

Reino de Arabia Saudita — Asia Occidental

Datos clave de Arabia Saudita

🏛️
Capital Riad
👥
Población 35.340.680
📐
Superficie 2.149.690 km²
🗣️
Idioma Árabe
💰
Moneda Riyal saudí (SAR)
⚖️
Gobierno Monarquía absoluta

Geografía y territorio

Arabia Saudita es el país más grande de Oriente Medio y de la península arábiga, con una superficie de 2.149.690 km² que abarca aproximadamente el 80% de dicha península. Su territorio se extiende desde las costas del Mar Rojo al oeste hasta el golfo Pérsico al este, dominado en gran parte por vastas extensiones desérticas. El Rub al-Jali o “Cuarto Vacío” en el sur es el mayor desierto de arena continuo del mundo, con dunas que alcanzan más de 250 metros de altura.

A pesar de su imagen predominantemente desértica, la geografía saudita presenta una notable diversidad. Las montañas del Hiyaz y Asir en el suroeste alcanzan altitudes superiores a los 3.000 metros, con el Jabal Sawda como punto culminante. Esta región recibe precipitaciones relativamente abundantes que sostienen una vegetación sorprendentemente verde y una agricultura de terraza. La llanura costera de Tihama a lo largo del Mar Rojo y las costas del golfo Pérsico completan la variedad geográfica del país.

El clima saudita es predominantemente desértico, con temperaturas que superan los 50 grados centígrados en verano en las regiones interiores y una aridez extrema en la mayor parte del territorio. Las precipitaciones son muy escasas, con promedios anuales inferiores a 100 milímetros en la mayor parte del país. Arabia Saudita carece de ríos permanentes, dependiendo de las aguas subterráneas y de la desalinización, siendo el mayor productor mundial de agua desalinizada.

Historia

La península arábiga ha sido habitada desde tiempos prehistóricos, con evidencias de asentamientos humanos de más de 100.000 años de antigüedad. Las antiguas civilizaciones nabatea, de Lihyan y de Dilmun dejaron su huella en el territorio, siendo Mada’in Saleh, la hermana menor de Petra, el testimonio más espectacular de la presencia nabatea. Sin embargo, es la historia islámica la que define la identidad del país: en el siglo VII, el profeta Mahoma nació en La Meca y recibió la revelación coránica, transformando para siempre la historia de la humanidad.

La Meca y Medina se convirtieron en las ciudades más sagradas del islam, atrayendo peregrinos de todo el mundo musulmán. Durante siglos, la península fue gobernada por diversas dinastías y dominio otomano hasta que, en 1932, Abdulaziz ibn Saud unificó los diversos territorios y proclamó el Reino de Arabia Saudita. Este hecho marcó el nacimiento de un estado moderno que pronto se transformaría radicalmente con el descubrimiento de inmensas reservas de petróleo en 1938.

El petróleo convirtió a Arabia Saudita en una de las naciones más ricas del mundo y en un actor geopolítico de primer orden. Como custodio de los santos lugares del islam y mayor exportador de crudo del planeta, el reino ha ejercido una influencia desproporcionada en los asuntos mundiales. En el siglo XXI, el país ha emprendido un ambicioso programa de modernización bajo la Visión 2030, liderada por el príncipe heredero Mohammed bin Salman, que busca diversificar la economía y transformar la sociedad saudita.

Cultura y sociedad

La cultura saudita está profundamente arraigada en las tradiciones islámicas y beduinas. El islam sunita wahabí es la corriente religiosa dominante y permea todos los aspectos de la vida pública y privada. Las cinco oraciones diarias, el ayuno del Ramadán y la peregrinación a La Meca (Hajj) estructuran el ritmo de la sociedad. La poesía es la forma artística más valorada en la tradición árabe, y los sauditas mantienen una rica tradición de poesía nabatí (popular) que celebra el desierto, el honor y el amor.

La sociedad saudita ha experimentado transformaciones sin precedentes en los últimos años. Las mujeres han obtenido el derecho a conducir, se han abierto cines y salas de conciertos, y se han relajado restricciones sociales que duraron décadas. La ardah, danza tradicional con espadas que se ejecuta en celebraciones y eventos oficiales, y las carreras de camellos siguen siendo manifestaciones culturales arraigadas. La vestimenta tradicional, el thobe blanco para los hombres y la abaya para las mujeres, sigue siendo predominante.

La hospitalidad saudita es un pilar cultural fundamental. Recibir a un huésped con café árabe (qahwa), preparado con cardamomo y servido en pequeñas tazas, acompañado de dátiles, es un ritual de cortesía que refleja la tradición beduina de generosidad con el viajero. El café árabe saudita fue declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, reconociendo su importancia social y ceremonial.

Economía

Arabia Saudita posee las segundas mayores reservas probadas de petróleo del mundo, con cerca del 18% de las reservas globales, y es el mayor exportador de crudo del planeta. Saudi Aramco, la compañía petrolera estatal, es la empresa más valiosa del mundo por capitalización bursátil. Los ingresos petroleros han financiado el desarrollo de infraestructuras modernas, servicios públicos gratuitos y un nivel de vida elevado para los ciudadanos sauditas.

La Visión 2030, el plan de transformación económica del reino, busca reducir la dependencia del petróleo mediante el desarrollo de sectores como el turismo, el entretenimiento, la tecnología, la industria manufacturera y la minería. Proyectos megaurbanos como NEOM, una ciudad futurista de 500.000 millones de dólares en la costa del Mar Rojo, y The Line, una ciudad lineal de 170 kilómetros, representan la ambición de esta transformación. El Fondo de Inversión Pública saudita se ha convertido en uno de los fondos soberanos más activos del mundo.

El sector financiero islámico está muy desarrollado, con bancos y mercados de capitales que operan bajo principios de la sharia. Arabia Saudita lidera la OPEP y su capacidad de ajustar la producción petrolera le confiere una influencia significativa sobre los precios energéticos mundiales. El país también ha invertido fuertemente en energía solar y renovable, con proyectos que buscan generar el 50% de la electricidad a partir de fuentes renovables para 2030.

Gastronomía

La gastronomía saudita es generosa y aromática, reflejo de la tradición beduina de hospitalidad y de las influencias culinarias que ha recibido de los millones de peregrinos que visitan el país cada año. El kabsa, el plato nacional, consiste en arroz especiado con azafrán, cardamomo, canela y clavo, cocido con cordero, pollo o pescado y coronado con pasas y almendras. Cada región tiene su versión, pero todas comparten la generosidad en las porciones y la riqueza de sabores.

El cordero es la proteína más apreciada, preparado de múltiples formas: el mandi, cocido lentamente en un horno subterráneo; el hanith, asado hasta que la carne se deshace; y el jareesh, un guiso de trigo molido con carne que se consume especialmente durante el Ramadán. El samak mashwi, pescado a la brasa típico de las costas, y los mariscos del golfo Pérsico y el Mar Rojo complementan la oferta proteica. Las verduras se preparan en guisos como el saleeg, un arroz cremoso con pollo de la región del Hiyaz.

Los dátiles son el fruto sagrado de Arabia Saudita, con más de 200 variedades cultivadas en el país, siendo el dátil ajwa de Medina el más preciado. El café árabe, de sabor suave y aromatizado con cardamomo, se sirve como gesto de bienvenida y cortesía. La repostería incluye el mamoul, galletas rellenas de dátiles o nueces, y el basbusa, bizcocho de sémola empapado en almíbar. El laban, leche fermentada, es la bebida refrescante predilecta durante los calurosos meses de verano.

Turismo y lugares de interés

Arabia Saudita ha abierto sus puertas al turismo internacional en los últimos años, revelando un patrimonio histórico y natural que permaneció durante décadas inaccesible. Mada’in Saleh (Hegra), la primera inscripción saudita en la lista del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, conserva espectaculares tumbas nabateas talladas en la roca que rivalizan con las de Petra. El Distrito histórico de At-Turaif en Dir’iyah, cuna de la primera capital saudita, y el arte rupestre de la región de Hail completan los sitios patrimoniales reconocidos.

La Meca y Medina, las dos ciudades más sagradas del islam, atraen a millones de peregrinos cada año. La Gran Mezquita de La Meca, que alberga la Kaaba, puede acoger a más de dos millones de fieles simultáneamente, siendo el mayor lugar de culto del mundo. Aunque estas ciudades están reservadas a los musulmanes, el resto del país ofrece experiencias turísticas únicas: la costa del Mar Rojo presume de arrecifes de coral prístinos, y el oasis de Al-Ahsa es el más grande del mundo con más de tres millones de palmeras.

El proyecto turístico de la costa del Mar Rojo y la isla de AlUla están transformando el panorama turístico saudita. AlUla, un valle desértico de formaciones rocosas espectaculares, alberga el Espejo de Maraya, la estructura espejada más grande del mundo, y acoge eventos culturales internacionales. La región de Asir en el suroeste sorprende con paisajes montañosos verdes, arquitectura tradicional de piedra y mercados tribales que contrastan radicalmente con la imagen desértica habitual del país.

Curiosidades sobre Arabia Saudita

  • Arabia Saudita es el único país del mundo nombrado por su familia gobernante, la Casa de Saud
  • El Hajj, la peregrinación anual a La Meca, es la mayor concentración humana periódica del planeta, reuniendo a más de dos millones de fieles de todo el mundo
  • El país carece de ríos permanentes, siendo la nación más grande del mundo sin cursos de agua perennes
  • Arabia Saudita fue el último país del mundo en permitir que las mujeres condujeran, levantando la prohibición en junio de 2018
  • El proyecto NEOM planea incluir una estación de esquí en pleno desierto arábigo, en las montañas de Tabuk que reciben nevadas ocasionales

Países vecinos de Arabia Saudita