Siria
República Árabe Siria — Asia Occidental
Datos clave de Siria
Geografía y territorio
Siria ocupa 185.180 km² en el corazón del Levante mediterráneo, situándose en la encrucijada entre Asia, Europa y África. Su geografía varía desde la costa mediterránea al oeste, con una estrecha llanura litoral respaldada por las montañas Alauí, hasta las vastas estepas y desiertos que se extienden hacia el este, donde el río Éufrates y sus afluentes serpentean creando una franja fértil antes de cruzar a Iraq.
El relieve sirio presenta una sucesión de franjas paralelas de norte a sur: la llanura costera, la cordillera litoral con picos que superan los 1.500 metros, la depresión del Ghab regada por el río Orontes, y el Anti-Líbano en la frontera suroeste con el Monte Hermón alcanzando 2.814 metros como punto más elevado. La meseta central, salpicada de ciudades muertas bizantinas, da paso al desierto sirio que ocupa el sureste del país y conecta con los desiertos de Iraq y Jordania.
El clima es mediterráneo en la costa, con precipitaciones moderadas y temperaturas suaves, continental y semiárido en el interior, y francamente desértico en el este. El río Éufrates y el lago Assad, el mayor embalse del país, son las principales fuentes de agua. La cuenca del Éufrates y la región de Jazira en el noreste constituyen las áreas agrícolas más productivas, mientras que la sequía y la desertificación han sido factores agravantes de la crisis que ha vivido el país.
Historia
Siria es una de las cunas de la civilización humana. Tell Halaf y Tell Brak en el noreste albergaron algunas de las primeras ciudades del mundo hace más de 6.000 años. Ebla, descubierta en la década de 1970 con sus miles de tablillas cuneiformes, reveló un poderoso reino del tercer milenio antes de Cristo. Damasco es considerada una de las ciudades habitadas continuamente más antiguas del mundo, con evidencias de asentamiento desde al menos el tercer milenio a.C.
La región fue sucesivamente dominada por hititas, egipcios, asirios, persas, griegos seléucidas y romanos. Palmira, la “novia del desierto”, floreció como centro comercial en la Ruta de la Seda bajo la legendaria reina Zenobia. Con la conquista árabe en el siglo VII, Damasco se convirtió en la capital del Califato Omeya, el primer gran imperio islámico que se extendió desde España hasta la India. Los cruzados dejaron fortalezas imponentes como el Crac de los Caballeros, una de las mejor conservadas del mundo.
La Siria moderna nació tras la caída del Imperio otomano y el mandato francés, alcanzando la independencia en 1946. Décadas de inestabilidad política culminaron con el ascenso del partido Baaz y la familia Assad al poder en 1970. La guerra civil iniciada en 2011 ha sido una de las catástrofes humanitarias más graves del siglo XXI, causando cientos de miles de muertos, millones de desplazados y una destrucción masiva del patrimonio cultural e infraestructuras del país.
Cultura y sociedad
La cultura siria es una de las más antiguas y ricas del mundo, forjada por milenios de intercambio entre civilizaciones. Damasco ha sido un centro de cultura árabe durante catorce siglos, produciendo poetas, filósofos, músicos y artistas. La tradición literaria siria incluye figuras como Nizar Qabbani, uno de los poetas árabes más amados, y Adonis (Ali Ahmad Said Esber), candidato perenne al Premio Nobel de Literatura. La música siria, con el tarab (éxtasis musical) como concepto central, ha sido una de las más influyentes del mundo árabe.
La sociedad siria ha sido históricamente una de las más diversas de Oriente Medio, con árabes suníes, alauíes, cristianos de diversas denominaciones, drusos, kurdos, turcomanos, circasianos y armenios conviviendo en un mosaico étnico y religioso. Los zocos de Alepo y Damasco, con sus bóvedas de piedra y su actividad incesante, eran el corazón de la vida social y comercial, representando una tradición mercantil milenaria. El Zoco de Alepo era el mercado cubierto más grande del mundo árabe.
La artesanía siria goza de prestigio secular: la seda de Damasco (damasco) dio nombre a un tipo de tela conocido en todo el mundo; el acero de Damasco era legendario por su calidad; y la taracea damascena, incrustación de madreperla y madera en muebles, es una tradición artesanal que pervive. La caligrafía árabe, la cerámica y la fabricación de jabón de laurel de Alepo, producido artesanalmente desde hace siglos, completan un patrimonio artesanal extraordinario.
Economía
La economía siria, antes de la guerra civil, era una economía mixta con participación estatal significativa, basada en la agricultura, el petróleo, la industria y el comercio. El conflicto ha destruido gran parte de la infraestructura productiva del país, provocando una contracción del PIB estimada en más del 60% y sumiendo a la mayoría de la población en la pobreza. Las sanciones internacionales han agravado la situación económica.
Históricamente, la agricultura empleaba a una parte significativa de la población, con producción de trigo, algodón, aceitunas, frutas y hortalizas en las fértiles llanuras del noreste y el valle del Orontes. La producción de petróleo, concentrada en el noreste del país, era una fuente importante de ingresos para el estado. La industria textil, alimentaria y farmacéutica, centrada en Alepo y Damasco, completaba el tejido productivo.
La reconstrucción de Siria presenta desafíos colosales: infraestructuras devastadas, población desplazada, sanciones internacionales, escasez de capital y una compleja situación geopolítica. Algunas áreas del país han iniciado una lenta recuperación, con la reapertura de comercios y fábricas en zonas estabilizadas. Las remesas de la diáspora siria y el pequeño comercio transfronterizo son fuentes de sustento para muchas familias. El potencial agrícola y la posición geográfica del país ofrecen bases para una eventual reconstrucción.
Gastronomía
La gastronomía siria es una de las más refinadas y antiguas de Oriente Medio, con Alepo reconocida como una de las grandes capitales gastronómicas del mundo árabe. La cocina alepina es famosa por su complejidad de sabores, su uso de especias como la pimienta de Alepo (un chile rojo seco de sabor afrutado y picor moderado), y preparaciones que pueden llevar días de elaboración. El kibbeh, preparado en decenas de variantes en Alepo, alcanza aquí su máxima expresión.
Los platos sirios clásicos incluyen el fattoush, ensalada fresca con pan árabe tostado; el fatteh, garbanzos con yogur y pan crujiente; el muhammara, pasta de pimientos rojos con nueces; y el shawarma, carne marinada asada en espeto vertical. El kebab halabi (de Alepo) y el kebab karaz (con cerezas agrias) son especialidades únicas. Las verduras rellenas, como el kousa mahshi (calabacín relleno) y las hojas de parra, se preparan con una meticulosidad que refleja el amor por la cocina.
La repostería siria es legendaria: la halawet el-jibn, rollitos de queso rellenos de crema y bañados en almíbar de azahar; el baklava en sus múltiples variantes; los helados árabes de Bakdash en el zoco de Damasco, batidos a mano sobre hielo; y los frutos secos garrapiñados de Alepo son célebres en todo el mundo árabe. El mate, bebida heredada de la emigración siria a Sudamérica, se ha convertido en una tradición local, y el café árabe con cardamomo sigue siendo el ritual de hospitalidad por excelencia.
Turismo y lugares de interés
Siria posee seis sitios declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, aunque varios de ellos han sufrido graves daños durante el conflicto. La Ciudad Antigua de Damasco, con la Gran Mezquita de los Omeyas, el Palacio de Azem, sus zocos y sus callejuelas laberínticas, conserva capas de historia que abarcan desde la época aramea hasta la otomana. Damasco fue la capital del primer gran imperio islámico y su mezquita alberga lo que la tradición identifica como la tumba de Juan el Bautista.
Palmira, oasis en el desierto sirio con ruinas grecorromanas espectaculares, incluía el Templo de Bel, la Gran Columnata y el Valle de las Tumbas antes de la destrucción parcial perpetrada por el Estado Islámico en 2015. El Crac de los Caballeros, la fortaleza cruzada mejor conservada del mundo, se alza imponente sobre una colina dominando la llanura de Homs. Alepo, cuya ciudadela medieval corona el centro de la ciudad, fue una de las grandes metrópolis del mundo islámico.
Las “Ciudades Muertas” del noroeste, aldeas bizantinas abandonadas del siglo V-VII de una conservación excepcional, ofrecen una ventana única a la vida en la antigüedad tardía. Bosra, con su teatro romano perfectamente conservado dentro de una fortaleza árabe, y la ciudad de Maaloula, donde aún se habla arameo, la lengua de Jesucristo, son destinos de interés extraordinario. La esperanza es que la estabilización del país permita la restauración de este patrimonio y la reactivación de un turismo que fue pilar de la economía siria.
Curiosidades sobre Siria
- Damasco es considerada una de las ciudades habitadas continuamente más antiguas del mundo, con al menos 5.000 años de historia documentada
- El jabón de Alepo, elaborado con aceite de oliva y aceite de laurel, es el jabón más antiguo del mundo y se sigue fabricando artesanalmente con la misma receta desde hace más de mil años
- En Maaloula, una pequeña aldea de las montañas sirias, aún se habla arameo occidental, la lengua que hablaba Jesucristo
- La palabra “damasco” se utiliza en español, inglés y otros idiomas para designar un tipo de tela originario de la capital siria
- El Crac de los Caballeros fue descrito por T.E. Lawrence (Lawrence de Arabia) como “el castillo más admirable del mundo”