Eritrea

Estado de Eritrea — África Oriental

Geografía y territorio

Eritrea se situa en el Cuerno de África, banada por el mar Rojo a lo largo de una costa de más de 1.000 kilómetros que incluye el archipielago de las Dahlak, un conjunto de más de 200 islas e islotes en su mayoría deshabitados. Con una superficie de 117.600 km², el país presenta una diversidad geográfica sorprendente para su tamaño, que va desde las llanuras costeras aridas del litoral hasta las tierras altas del interior, pasando por las depresiones deserticas del sur y las montañas que alcanzan los 3.000 metros de altitud.

El altiplano central, con altitudes comprendidas entre los 1.800 y los 2.500 metros, es el corazon demografico y agricola del país. Aqui se asienta Asmara, la capital, que goza de un clima templado y agradable durante todo el año gracias a su elevacion. El monte Soira, con 3.018 metros, es el punto más alto del país y forma parte de la escarpadura que desciende abruptamente desde el altiplano hacia la llanura costera del mar Rojo, creando un paisaje dramatico de barrancos y precipicios.

La franja costera oriental es una de las regiones más calidas del planeta, con temperaturas que superan regularmente los 50 grados centigrados en la depresion de Danakil, compartida con Etiopía y Yibuti. Esta zona, geologicamente activa y situada por debajo del nivel del mar, es uno de los lugares más inhospitos de la Tierra, con volcanes, fuentes termales, lagos de sal y formaciones geologicas de colores surrealistas. El mar Rojo eritreo alberga arrecifes de coral pristinos y una vida marina abundante, practicamente inexplorados por el turismo de buceo.

Historia

Eritrea ocupa un territorio con una historia que se remonta a los origenes de la civilización humana. Restos arqueologicos sugieren la presencia de homínidos en la región hace más de un millon de años. En la antigüedad, la zona formo parte del reino de Aksum, una de las grandes civilizaciones del mundo antiguo que florecio entre los siglos I y VII d.C. y fue una de las primeras en adoptar el cristianismo como religión oficial. Los puertos eritreos del mar Rojo fueron nodos cruciales del comercio entre el Mediterráneo, Arabia, la India y África Oriental.

A lo largo de los siglos, la región fue disputada por diversos poderes, incluyendo los imperios otomano y egipcio, antes de caer bajo el dominio colonial italiano a finales del siglo XIX. Italia establecio la colonia de Eritrea en 1890, nombre derivado del griego Erythra Thalassa (Mar Rojo), y transformo el territorio con la construcción de infraestructuras, ferrocarriles y la planificacion urbanistica de Asmara, que se convirtio en un escaparate de la arquitectura modernista italiana. Tras la derrota de Italia en la Segunda Guerra Mundial, Eritrea fue federada con Etiopía por decisión de las Naciones Unidas en 1952.

La anexion unilateral por parte de Etiopía en 1962 desencadeno una de las guerras de independencia más largas de África, que se prolongo durante treinta años (1961-1991). El Frente Popular de Liberacion de Eritrea (FPLE) lidero una lucha armada de extraordinaria determinacion contra un enemigo vastamente superior en recursos, incluyendo la construcción de hospitales y fabricas subterraneos en las montañas. La independencia, ratificada por referendum en 1993 con un 99,8% de votos favorables, fue el fruto de un sacrificio humano enorme. Las tensiones con Etiopía persistieron y desembocaron en una nueva guerra fronteriza entre 1998 y 2000, cuyas heridas comenzaron a cerrarse con el acuerdo de paz de 2018.

Cultura y sociedad

Eritrea es un país de una diversidad cultural notable, con nueve grupos étnicos reconocidos oficialmente, cada uno con su propia lengua, tradiciones y modos de vida. Los tigrina, que constituyen la mayoría de la población, comparten lazos culturales y linguisticos con el norte de Etiopía. Los tigre, los afar, los saho, los bilen, los kunama, los nara, los rashaida y los hedareb completan un mosaico étnico que abarca desde comunidades agricolas del altiplano hasta pastores nómadas de las llanuras costeras y ganaderos de las tierras bajas.

Una de las características más singulares de la sociedad eritrea es la coexistencia armoniosa entre cristianismo e islam, que se reparten la población aproximadamente por mitades. Esta convivencia interreligiosa, poco comun en una región marcada por los conflictos sectarios, se manifiesta en festividades compartidas, matrimonios mixtos y una tradición de tolerancia mutua que los eritreos consideran una seña de identidad nacional. Las celebraciones del Meskel (fiesta cristiana ortodoxa de la Cruz) y del Eid al-Fitr (final del Ramadan) son vividas como fiestas de toda la comunidad.

La música eritrea refleja la diversidad linguistica del país, con cada grupo étnico aportando sus propios estilos, instrumentos y danzas. La krar (lira de cinco cuerdas), el wata (violin de una cuerda) y el kebero (tambor) son instrumentos tradicionales que acompanan tanto las ceremonias religiosas como las fiestas populares. La danza guayla, en la que hombres y mujeres se mueven en circulos al ritmo de la percusion, es la expresión más visible de la alegria colectiva en las celebraciones eritreas. La literatura eritrea, aunque joven, produce obras en multiples lenguas que reflejan la experiencia de la lucha, el exilio y la construcción nacional.

Economía

La economía de Eritrea es una de las más pequeñas de África, marcada por las consecuencias de décadas de conflicto y el aislamiento internacional. La agricultura de subsistencia emplea a la mayoría de la población, centrada en el cultivo de cereales como teff, sorgo, mijo y cebada en las tierras altas, y en la ganaderia en las zonas de pastos. Las precipitaciones irregulares y la degradacion de los suelos hacen que la seguridad alimentaria sea un desafio permanente, con episodios recurrentes de sequia que amenazan la producción.

El sector minero ha emergido como una fuente importante de ingresos en los últimos años, con la explotación de yacimientos de oro, cobre, zinc y potasa. La mina de Bisha, operativa desde 2011, ha sido el proyecto minero más significativo, atrayendo inversión extranjera a un país que ha mantenido una política económica de autocontrol y minima dependencia exterior. La pesca en las ricas aguas del mar Rojo y la producción de sal son actividades económicas complementarias con potencial de crecimiento.

Las remesas de la diaspora eritrea, dispersa por todo el mundo como consecuencia de los conflictos y las dificiles condiciones internas, constituyen un pilar fundamental de la economía. El gobierno ha mantenido una política de autosuficiencia y desarrollo nacional que prioriza la agricultura, la educación y las infraestructuras basicas. Los principales desafios económicos incluyen la diversificacion productiva, la atraccion de inversión extranjera, el desarrollo del turismo y la integración en las dinamicas comerciales regionales, obstaculizadas durante años por las tensiones con los países vecinos.

Gastronomía

La gastronomía eritrea es una experiencia sensorial única, construida alrededor de la injera, un pan fermentado de textura esponjosa elaborado con harina de teff, el cereal ancestral del Cuerno de África. La injera sirve simultaneamente de plato, cubierto y acompañamiento: se extiende sobre una bandeja grande y sobre ella se disponen los diferentes guisos y salsas que los comensales recogen arrancando trozos de injera con la mano derecha. Esta forma comunal de comer, en torno a una bandeja compartida, es el corazon de la experiencia gastronomica eritrea.

Los tsebhi, guisos especiados de carne o legumbres, son el complemento esencial de la injera. El tsebhi birsen (guiso de lentejas rojas con berbere), el zigini (estofado de ternera con especias), el dorho tsebhi (guiso de pollo) y el shiro (crema de garbanzos) son preparaciones cotidianas de sabores intensos y complejos. La mezcla de especias berbere, compuesta de chile, comino, cilantro, jengibre, clavo, cardamomo y otras especias, es el alma de la cocina eritrea y cada familia guarda su propia receta como un secreto culinario.

La ceremonia del cafe eritreo es uno de los rituales sociales más elaborados y hermosos de África. Los granos de cafe verde se tuestan ante los invitados sobre un pequeño hornillo, se muelen a mano en un mortero y se preparan en una jebena, cafetera de barro de cuello largo, sirviendo tres rondas sucesivas de intensidad decreciente: awel, kalaay y bereka. La ceremonia, que puede durar más de una hora, se acompana de incienso, palomitas de maiz y dulces, y es una expresión profunda de hospitalidad y comunidad. El suwa, una cerveza artesanal de cebada y lupulo, y el mes, un hidromiel tradicional, son las bebidas alcoholicas más emblemáticas.

Turismo y lugares de interes

Asmara, la capital de Eritrea, es una joya arquitectonica única en África. Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2017 como ejemplo excepcional de urbanismo modernista del siglo XX, la ciudad conserva un extraordinario conjunto de edificios Art Deco, futuristas, racionalistas y neoclasicos construidos durante la colonización italiana. El cine Fiat, con su fachada futurista; la gasolinera Fiat Tagliero, que parece un avion a punto de despegar; la catedral católica de estilo romanico lombardo; y la Gran Mezquita de influencia otomana conforman un paseo arquitectonico sin igual.

Las islas Dahlak, en el mar Rojo, son un archipielago practicamente virgen que ofrece algunas de las mejores oportunidades de buceo del mundo. Sus arrecifes de coral pristinos, sus aguas cristalinas pobladas de peces tropicales, tortugas, mantas raya y tiburones, y sus playas desiertas conforman un destino que los escasos visitantes que logran acceder describen como un paraiso intacto. Las ruinas de un antiguo asentamiento aksumita en la isla de Dahlak Kebir y los naufragios de barcos italianos y otomanos añaden una dimension histórica al buceo.

Massawa, la principal ciudad portuaria de Eritrea, fue en su dia conocida como la Perla del Mar Rojo. Su casco antiguo, construido sobre dos islas conectadas por calzadas, combina arquitectura otomana, egipcia e italiana, aunque muchos edificios fueron dañados durante la guerra de independencia y permanecen en ruinas evocadoras. El ferrocarril eritreo, una proeza de ingenieria italiana construida a principios del siglo XX que asciende desde Massawa hasta Asmara a traves de espectaculares curvas, tuneles y puentes, ha sido parcialmente restaurado y ofrece uno de los viajes en tren más scenicos de África, con locomotoras de vapor originales que aun funcionan.

Curiosidades sobre Eritrea

  • Asmara fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2017 por su extraordinaria coleccion de arquitectura modernista del siglo XX, única en África
  • La gasolinera Fiat Tagliero de Asmara, disenada en 1938 con dos alas de hormigon de 15 metros que se sostienen sin columnas, es considerada una obra maestra de la arquitectura futurista y un icono del país
  • Eritrea obtuvo su independencia tras la guerra de liberacion más larga de África, que duro treinta años (1961-1991), durante los cuales los combatientes construyeron hospitales, escuelas y hasta una fabrica de sandalias en tuneles subterraneos
  • El ferrocarril de Eritrea, que asciende más de 2.000 metros desde el mar Rojo hasta Asmara en apenas 118 kilómetros, con 30 tuneles y 65 puentes, es una de las hazanas de ingenieria ferroviaria más impresionantes del mundo
  • Eritrea es uno de los países más jovenes del mundo, habiendo obtenido su independencia formal en 1993, y también uno de los pocos en África donde cristianismo e islam coexisten en proporciones casi iguales con notable armonia