Palestina
Estado de Palestina — Asia Occidental
Datos clave de Palestina
Geografía y territorio
El territorio del Estado de Palestina comprende dos áreas geográficamente separadas: Cisjordania, al oeste del río Jordán, con una superficie aproximada de 5.655 km², y la Franja de Gaza, una estrecha franja costera de 365 km² junto al Mediterráneo. Ambos territorios están separados por territorio israelí, lo que plantea desafíos únicos en materia de conectividad, administración y vida cotidiana.
Cisjordania presenta un relieve montañoso con colinas y valles que descienden desde una cadena central hacia el Valle del Jordán al este y las llanuras costeras al oeste. La altitud máxima supera los 1.000 metros en las colinas de Hebrón. El paisaje combina olivares milenarios, terrazas de cultivo ancestrales y zonas áridas que se transforman con las lluvias de invierno. La Franja de Gaza, por el contrario, es una llanura costera baja y densamente poblada, una de las regiones con mayor densidad de población del mundo.
El clima es mediterráneo en la mayor parte del territorio, con veranos cálidos y secos e inviernos frescos y lluviosos. Las colinas de Cisjordania reciben precipitaciones moderadas que alimentan una agricultura de secano basada en olivos, viñas e higueras. La región del Valle del Jordán es más árida y cálida. El acceso al agua es una cuestión crítica, con los acuíferos subterráneos como fuente principal y disputas recurrentes sobre los derechos de uso.
Historia
La tierra de Palestina es una de las regiones con mayor densidad histórica del planeta, habitada continuamente desde hace milenios y sagrada para las tres grandes religiones monoteístas. Jericó, en el Valle del Jordán, es considerada una de las ciudades más antiguas del mundo, con restos de asentamientos que se remontan a más de 10.000 años. La región fue sucesivamente parte de los imperios egipcio, asirio, babilónico, persa, griego y romano, cada uno dejando su huella en la tierra y sus pueblos.
Bajo dominio romano, la región fue testigo de la vida de Jesús de Nazaret, nacido en Belén y crucificado en Jerusalén, eventos que transformaron la historia de la humanidad. La conquista árabe en el siglo VII introdujo el islam y la lengua árabe, y la región fue escenario de las Cruzadas entre los siglos XI y XIII. El dominio otomano, que se extendió desde 1517 hasta 1917, fue seguido por el mandato británico, durante el cual se intensificó la inmigración judía y el conflicto entre las comunidades árabe y judía.
La creación del Estado de Israel en 1948 y la consiguiente guerra provocaron la Nakba (catástrofe) palestina, con cientos de miles de palestinos convertidos en refugiados. Las guerras de 1967 llevaron a la ocupación israelí de Cisjordania y Gaza. Los Acuerdos de Oslo de 1993 crearon la Autoridad Nacional Palestina, pero las negociaciones de paz no han logrado una solución definitiva. En 1988, la Organización para la Liberación de Palestina declaró la independencia del Estado de Palestina, reconocido actualmente por más de 140 países.
Cultura y sociedad
La cultura palestina es profundamente arraigada y resiliente, mantenida y transmitida a través de generaciones a pesar de las adversidades. La identidad palestina se expresa en tradiciones orales, poesía, música, danza y artesanía que vinculan al pueblo con su tierra. Mahmoud Darwish, considerado el poeta nacional palestino, es una de las voces más importantes de la poesía árabe contemporánea, y sus versos sobre el exilio, la nostalgia y la resistencia resuenan universalmente.
El bordado palestino (tatreez) es una de las expresiones artísticas más distintivas: cada región, aldea e incluso familia tiene sus propios patrones y colores en los vestidos tradicionales (thobe), creando un lenguaje visual que comunica origen, estatus y pertenencia. Esta tradición textil ha sido inscrita en la lista del Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. La dabke, danza folclórica colectiva que se ejecuta en bodas y celebraciones, es una expresión de comunidad y alegría que reúne a todas las generaciones.
La sociedad palestina valora profundamente la educación, y la tasa de alfabetización es una de las más altas del mundo árabe. La familia extendida es la unidad social fundamental, y la solidaridad comunitaria ha sido un mecanismo esencial de supervivencia. La diáspora palestina, extendida por todo el mundo árabe, América Latina, Europa y Norteamérica, mantiene vínculos culturales estrechos con la tierra natal a través de la cocina, la música, la lengua y la memoria colectiva.
Economía
La economía palestina opera bajo condiciones excepcionalmente difíciles, severamente condicionada por la ocupación, las restricciones de movimiento, el control de fronteras y el acceso limitado a recursos naturales. El sector servicios, que incluye comercio, administración pública y servicios financieros, representa la mayor parte del PIB. La ayuda internacional ha sido históricamente una fuente importante de financiación, aunque su flujo ha sido variable e incierto.
La agricultura, pese a las limitaciones de tierra y agua, sigue siendo un sector importante simbólica y económicamente. El olivo es el árbol emblemático de Palestina, y el aceite de oliva palestino es reconocido por su calidad excepcional, con variedades autóctonas cultivadas en terrazas milenarias. Otros productos agrícolas incluyen uvas, almendras, higos, cítricos y hortalizas. La industria de la piedra caliza, con la famosa piedra de Jerusalén utilizada en construcción, es otro sector tradicional.
El sector tecnológico palestino ha emergido como una fuente de esperanza, con una creciente comunidad de emprendedores y startups en Ramala y otras ciudades. Las remesas de la diáspora complementan los ingresos de muchas familias. Los desafíos económicos son enormes: alto desempleo, especialmente entre los jóvenes, restricciones comerciales, fragmentación territorial y la incertidumbre política que dificulta la planificación e inversión a largo plazo.
Gastronomía
La gastronomía palestina es una de las más antiguas y ricas del Mediterráneo oriental, enraizada en una tradición agrícola milenaria que celebra los productos de la tierra. El musakhan, pollo asado sobre pan taboon con cebollas caramelizadas, sumac y aceite de oliva, es considerado el plato nacional y una expresión pura de los sabores palestinos. El maqluba, literalmente “volteado”, es un guiso de arroz con carne y verduras que se invierte dramáticamente al servirlo, creando una presentación espectacular.
El aceite de oliva es el alma de la cocina palestina, utilizado generosamente en ensaladas, hummus, foul (habas guisadas), verduras asadas y hasta en dulces. El za’atar, mezcla de tomillo, sésamo y sumac, untado con aceite de oliva sobre pan, es el desayuno más emblemático. El falafel palestino, el hummus cremoso, la ensalada fattoush y el baba ghanoush forman parte de una tradición de mezes que se comparten en familia y con amigos.
La repostería palestina es exquisita: el knafeh de Nablús, con su base de queso dulce cubierta de fideos de pasta crujientes y bañada en almíbar de azahar, es famoso en todo el mundo árabe y motivo de orgullo local. El qatayef, crepe rellena de queso o nueces típica del Ramadán, y los mamoul de dátiles son otros dulces imprescindibles. El café árabe con cardamomo, servido en reuniones sociales y de condolencia, es un ritual de comunión que trasciende la simple bebida.
Turismo y lugares de interés
Palestina alberga algunos de los sitios más sagrados e históricamente significativos del mundo. Belén, ciudad natal de Jesús según la tradición cristiana, acoge la Basílica de la Natividad, construida sobre el lugar del nacimiento y una de las iglesias más antiguas del mundo, declarada Patrimonio de la Humanidad. La Ciudad Vieja de Jerusalén, reclamada como capital, contiene la Cúpula de la Roca, la Mezquita de Al-Aqsa, el Muro de las Lamentaciones y la Vía Dolorosa, sagrados para musulmanes, judíos y cristianos.
Hebrón alberga la Tumba de los Patriarcas (Cueva de Macpela), lugar sagrado para judíos y musulmanes que venera los sepulcros de Abraham, Isaac y Jacob. Jericó, en el Valle del Jordán, presume de ser la ciudad más antigua del mundo y ofrece el Palacio de Hisham con sus extraordinarios mosaicos omeyas, las ruinas de la antigua ciudad y el Monte de la Tentación. Nablús, entre los montes Ebal y Gerizim, es famosa por su casco antiguo otomano, sus fábricas de jabón y el knafeh.
El paisaje cultural de las colinas del sur de Jerusalén, con sus terrazas agrícolas milenarias de olivos y viñas, ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Sebastia, antigua capital del reino de Israel, conserva ruinas romanas impresionantes. La ruta de senderismo de Palestina, que recorre las colinas de norte a sur, ofrece la oportunidad de descubrir aldeas tradicionales, paisajes bíblicos y la hospitalidad palestina en casas de huéspedes locales.
Curiosidades sobre Palestina
- Jericó es considerada una de las ciudades más antiguas del mundo continuamente habitada, con restos arqueológicos de más de 10.000 años de antigüedad
- El bordado palestino (tatreez) es un lenguaje visual donde cada patrón y color identifica la región de origen, el estatus social y la historia familiar de quien lo porta
- El olivo es el árbol nacional de Palestina, con algunos ejemplares que tienen más de 2.000 años de antigüedad y siguen produciendo aceitunas
- El knafeh de Nablús es tan famoso que la ciudad estableció un récord Guinness en 2009 al preparar el plato de knafeh más grande del mundo, con un peso de 1.765 kilogramos
- Más de la mitad de los palestinos viven fuera de Palestina, conformando una de las diásporas más grandes del mundo en proporción a la población