República Checa
República Checa — Europa Central
Datos clave de República Checa
Geografía y territorio
La República Checa, conocida también por el nombre corto de Chequia, se sitúa en el corazón de Europa Central, sin acceso al mar. Con una superficie de 78.867 km², el país está formado por tres regiones históricas: Bohemia al oeste, la mayor y más conocida, con forma de rombo rodeado de montañas; Moravia al este; y una pequeña parte de Silesia al noreste. El país comparte fronteras con Alemania al oeste y noroeste, Polonia al norte, Eslovaquia al este y Austria al sur.
El relieve checo se caracteriza por la cuenca bohemia, una meseta rodeada de cadenas montañosas que forman fronteras naturales: los Montes Metalíferos (Krušné hory) al noroeste, los Sudetes al norte, las Montañas de Bohemia al suroeste y las Tierras Altas de Bohemia-Moravia en el centro. El punto más alto es el Snežka, con 1.603 metros, en los Montes de los Gigantes (Krkonoše) en la frontera con Polonia. Los ríos principales son el Moldava (Vltava), que atraviesa Praga, y el Elba (Labe), que nace en las montañas checas antes de fluir hacia Alemania.
El clima es continental templado, con inviernos fríos y nevados y veranos cálidos y húmedos. Las montañas reciben nevadas abundantes que alimentan estaciones de esquí populares. La vegetación es predominantemente boscosa, con bosques que cubren aproximadamente un tercio del territorio, especialmente coníferas en las regiones montañosas y bosques mixtos en las tierras bajas. La República Checa se sitúa en la divisoria de aguas europea, donde nacen ríos que fluyen hacia el Mar del Norte, el Báltico y el Mar Negro.
Historia
La historia de las tierras checas es rica y central en la historia europea. Los celtas boios dieron nombre a Bohemia, y los eslavos se asentaron en la región en el siglo VI. El ducado de Bohemia fue fundado en el siglo IX por la dinastía Přemyslida, y bajo Carlos IV de Luxemburgo en el siglo XIV alcanzó su máxima grandeza. Como rey de Bohemia y emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, Carlos IV convirtió a Praga en capital imperial, fundó la primera universidad de Europa Central en 1348 y embelleció la ciudad con el Puente de Carlos y la Catedral de San Vito.
El movimiento husita del siglo XV, liderado por el reformador religioso Jan Hus, quien fue quemado en la hoguera en 1415, fue un precursor de la Reforma protestante un siglo antes que Lutero. Las Guerras Husitas demostraron el espíritu independiente de los checos, pero la derrota en la Batalla de la Montaña Blanca en 1620 supuso el dominio de los Habsburgo durante tres siglos, con la represión de la lengua y la cultura checas. El renacimiento nacional checo del siglo XIX restauró la lengua y la identidad cultural como preludio de la independencia política.
En 1918, tras la caída del Imperio Austrohúngaro, Tomáš Garrigue Masaryk fundó Checoslovaquia, una república democrática que floreció hasta la traición de los Acuerdos de Múnich de 1938, cuando las potencias occidentales permitieron a Hitler anexionar los Sudetes. La ocupación nazi y el posterior régimen comunista impuesto por la URSS marcaron décadas de opresión. La Primavera de Praga de 1968, un intento de reforma aplastado por los tanques soviéticos, y la Revolución de Terciopelo de 1989, liderada por el dramaturgo Václav Havel, son hitos de la resistencia checa. El 1 de enero de 1993, Checoslovaquia se disolvió pacíficamente en la República Checa y Eslovaquia. El país ingresó en la UE en 2004.
Cultura y sociedad
La cultura checa ha ejercido una influencia en la historia europea muy superior a lo que el tamaño del país sugeriría. Praga ha sido durante siglos un centro intelectual y artístico de primer orden, donde convivieron las culturas checa, alemana y judía en una fertilización cruzada extraordinaria. Franz Kafka, nacido en Praga en 1883, escribió en alemán una obra que definiría la angustia del siglo XX; su nombre se ha convertido en adjetivo universal (kafkiano). Milan Kundera, con La insoportable levedad del ser, y Bohumil Hrabal son otros gigantes de la literatura checa.
La música checa tiene una tradición de primer orden mundial. Los compositores Bedřich Smetana, cuyo poema sinfónico El Moldava es una de las obras orquestales más populares, Antonín Dvořák, autor de la Sinfonía del Nuevo Mundo, y Leoš Janáček en el siglo XX, son figuras centrales del repertorio clásico. El Festival de Primavera de Praga es uno de los eventos de música clásica más prestigiosos del mundo. La tradición marioneterista checa, inscrita en el Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO, es otra expresión artística única.
La sociedad checa es una de las más seculares del mundo, con una de las tasas más bajas de práctica religiosa de Europa. El sentido del humor, a menudo irónico y autocrítico, es un rasgo cultural distintivo, encarnado en la figura literaria del buen soldado Švejk de Jaroslav Hašek. La cultura del pub y la cerveza es central en la vida social, y la tradición cervecera checa es parte integral de la identidad nacional. La artesanía del cristal y el vidrio de Bohemia, con una tradición de siglos, produce piezas de fama mundial.
Economía
La economía de la República Checa es una de las más desarrolladas y estables de Europa Central, con un PIB per cápita que se acerca a la media de la Unión Europea. La transición desde la economía planificada comunista fue una de las más exitosas de la región, impulsada por la privatización, la inversión extranjera y la integración en las cadenas de producción europeas, especialmente las alemanas. La tasa de desempleo checa es consistentemente una de las más bajas de la UE.
La industria manufacturera es el pilar de la economía, con el sector automotriz como líder indiscutible. Škoda Auto, fundada en 1895 y ahora parte del grupo Volkswagen, es la mayor empresa del país y un símbolo de la industria checa. Hyundai y Toyota también tienen importantes plantas en el país. La industria de maquinaria, electrónica, química y la fabricación de vidrio y cristal de Bohemia complementan un sector industrial diversificado y competitivo.
El sector de servicios, especialmente las tecnologías de la información, los servicios financieros y el turismo, ha crecido significativamente. Praga recibe más de 8 millones de visitantes internacionales al año, convirtiéndola en una de las ciudades más visitadas de Europa. La República Checa no ha adoptado el euro y mantiene la corona checa, aunque está comprometida a hacerlo eventualmente según su tratado de adhesión a la UE. Las cerveceras checas, lideradas por Pilsner Urquell y Budweiser Budvar, son un sector económico y cultural de gran importancia.
Gastronomía
La gastronomía checa es contundente, sabrosa y perfectamente diseñada para acompañar la cerveza, que es el verdadero protagonista de la mesa checa. La República Checa ostenta el mayor consumo de cerveza per cápita del mundo, con unos 140 litros anuales por persona. Pilsner Urquell, originaria de Plzeň desde 1842, inventó el estilo pilsner que se convirtió en el tipo de cerveza más consumido del planeta. Budweiser Budvar, de České Budějovice, y cientos de microcervecerías completan una cultura cervecera sin igual.
El plato nacional por excelencia es el vepřo-knedlo-zelo: cerdo asado con col guisada y knedlíky, los omnipresentes bollos de masa hervida que acompañan casi todos los platos con salsa. El svíčková na smetaně, solomillo de ternera marinado servido con salsa de nata, arándanos rojos y knedlíky, es considerado la joya de la cocina checa. El gulášová polévka (sopa de goulash), el smažený sýr (queso frito empanado) y las salchichas con mostaza son otros clásicos imprescindibles.
La repostería checa es rica y variada. Los trdelník (rollos de masa dulce asados sobre carbón), los koláče (pasteles rellenos de semillas de amapola, queso fresco o ciruelas), las palačinky (crepes) y los ovocné knedlíky (knedlíky dulces rellenos de frutas como ciruelas o fresas, cubiertas de mantequilla y azúcar) satisfacen los paladares más dulces. La tradición de los mercados navideños checos, con sus puestos de trdlo, svařák (vino caliente) y klobása (salchichas asadas), es una de las más auténticas y encantadoras de Europa.
Turismo y lugares de interés
Praga es el destino turístico principal y una de las ciudades más bellas del mundo, apodada la Ciudad de las Cien Torres por su extraordinario skyline de agujas góticas, cúpulas barrocas y torres renacentistas. El Castillo de Praga, el mayor complejo de castillo del mundo con la Catedral de San Vito, domina la ciudad desde la colina de Hradčany. El Puente de Carlos, adornado con 30 estatuas barrocas y que cruza el Moldava, el casco antiguo con su Reloj Astronómico del siglo XV, y el barrio judío de Josefov con sus sinagogas históricas forman un conjunto Patrimonio de la Humanidad.
Fuera de Praga, la República Checa ofrece una densidad de patrimonio histórico excepcional, con más de 2.000 castillos y fortalezas, la mayor concentración de Europa. Český Krumlov, con su castillo renacentista y su casco medieval curvado alrededor del río Moldava, es Patrimonio de la Humanidad y una de las ciudades más fotografiadas del continente. Kutná Hora alberga la gótica Catedral de Santa Bárbara y el inquietante Osario de Sedlec, decorado con huesos humanos. Telč, con su plaza renacentista perfectamente conservada, es otra joya patrimonial.
Las ciudades balneario del oeste de Bohemia, Karlovy Vary, Mariánské Lázně y Františkovy Lázně, forman un conjunto termal Patrimonio de la Humanidad donde la aristocracia europea acudía a tomar las aguas desde el siglo XVIII. Brno, la segunda ciudad, ofrece la Villa Tugendhat de Mies van der Rohe, obra maestra del funcionalismo y Patrimonio de la Humanidad. La región vinícola de Moravia del Sur, con sus bodegas subterráneas y sus colinas de viñedos, es un destino gastronómico cada vez más apreciado. Los Montes de los Gigantes (Krkonoše) ofrecen senderismo en verano y esquí en invierno.
Curiosidades sobre República Checa
- La República Checa tiene el mayor consumo de cerveza per cápita del mundo, con aproximadamente 140 litros por persona al año
- La palabra “robot” fue acuñada por el escritor checo Karel Čapek en su obra de teatro R.U.R. de 1920, derivada del checo robota (trabajo forzado)
- El país cuenta con más de 2.000 castillos y châteaux, la mayor concentración por kilómetro cuadrado de Europa
- El cristal de Bohemia se fabrica desde el siglo XIII y es apreciado mundialmente por su calidad y transparencia excepcionales
- Las lentes de contacto blandas fueron inventadas por el químico checo Otto Wichterle en 1959