Santa Lucía

Santa Lucía — Caribe

Datos clave de Santa Lucía

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Capital Castries
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Población 180.251
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Superficie 616 km²
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Idioma Inglés
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Moneda Dólar del Caribe Oriental (XCD)
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Gobierno Monarquía parlamentaria

Geografía y territorio

Santa Lucía es una isla volcánica de 616 km² situada en el arco de las Antillas Menores, en el Caribe oriental, entre Martinica al norte y San Vicente y las Granadinas al suroeste. Con unos 43 kilómetros de largo y 22 de ancho, es una de las islas más montañosas y escarpadas de la región, cubierta en buena parte por selva tropical húmeda que desciende desde el interior hasta calas de arena dorada y volcánica.

Su imagen más reconocible son los Pitones, dos agujas volcánicas gemelas —el Gros Piton (771 m) y el Petit Piton (743 m)— que se alzan directamente desde el mar junto al pueblo de Soufrière, en la costa suroccidental. Declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2004, forman uno de los paisajes más fotografiados de todo el Caribe. El punto más alto de la isla, sin embargo, es el monte Gimie, con 950 metros, en el interior montañoso.

El origen volcánico de Santa Lucía sigue muy presente: cerca de Soufrière se encuentra el campo geotérmico de Sulphur Springs, con fumarolas, pozas de barro hirviente y aguas sulfurosas. El clima es tropical, moderado por los vientos alisios del noreste, con una estación seca de diciembre a mayo y una estación húmeda de junio a noviembre, periodo en el que la isla puede verse afectada por huracanes.

Historia

Los primeros pobladores de la isla fueron los arahuacos, llegados desde Sudamérica hacia los siglos III-IV, desplazados más tarde por los caribes, que la llamaban Iouanalao y Hewanorra (“tierra de las iguanas”), nombre que hoy conserva el aeropuerto internacional. A diferencia de otras islas, los caribes resistieron con éxito los primeros intentos europeos de asentamiento durante buena parte del siglo XVII.

Pocas colonias cambiaron de manos tantas veces como Santa Lucía: la isla pasó de Francia al Reino Unido —y viceversa— en catorce ocasiones entre los siglos XVII y XIX, lo que le valió el sobrenombre de “la Helena de las Indias Occidentales”, en alusión a Helena de Troya. Los franceses fundaron Soufrière en 1746 y desarrollaron plantaciones de caña de azúcar trabajadas por población africana esclavizada; los británicos consolidaron su control definitivo en 1814 con el Tratado de París.

La esclavitud fue abolida en 1834. Durante más de un siglo la isla fue una colonia azucarera y bananera británica, hasta que en 1967 obtuvo el autogobierno interno como Estado Asociado. La independencia llegó el 22 de febrero de 1979, dentro de la Mancomunidad de Naciones. Desde entonces Santa Lucía es una democracia parlamentaria estable, con alternancia pacífica entre sus dos grandes partidos.

Cultura y sociedad

La cultura santalucense es un cruce singular de herencias africanas, francesas, británicas e indígenas. Aunque el idioma oficial es el inglés, la mayoría de la población habla también el kwéyòl, un criollo de base francesa muy vivo en la música, la radio y la vida cotidiana. Cada octubre se celebra el Jounen Kwéyòl, jornada dedicada a la lengua y las tradiciones criollas.

Para su tamaño, la isla presume de un palmarés intelectual extraordinario: es el país con más premios Nobel per cápita del mundo, gracias al economista W. Arthur Lewis (Nobel de Economía en 1979) y al poeta y dramaturgo Derek Walcott (Nobel de Literatura en 1992), autor del monumental poema épico caribeño «Omeros».

La sociedad santalucense es mayoritariamente de ascendencia africana, con minorías mestizas, indias y europeas, y de tradición católica —herencia francesa— combinada con iglesias protestantes. Las sociedades florales de La Rose y La Marguerite, rivales históricas que organizan cantos y desfiles, son una tradición única de la isla. En música destacan el calipso, la soca, el zouk y el Saint Lucia Jazz Festival, uno de los festivales más reconocidos del Caribe. El cricket, como en buena parte de las Antillas británicas, es el deporte nacional.

Economía

La economía de Santa Lucía descansa hoy sobre el turismo, que genera en torno a la mitad del PIB y del empleo de la isla. Cruceros que atracan en Castries, complejos hoteleros de lujo en la costa noroeste y el turismo de naturaleza en torno a Soufrière forman la columna vertebral del sector servicios.

Durante buena parte del siglo XX el país fue esencialmente agrícola, con el plátano como cultivo estrella exportado al Reino Unido. La pérdida de las preferencias comerciales europeas a finales de los años noventa golpeó duramente al sector, que sigue siendo relevante —plátanos, cacao, cocos y frutas tropicales— pero muy por detrás del turismo. La isla produce además un ron apreciado y desarrolla una pequeña industria ligera y de servicios financieros offshore.

Como otras pequeñas economías insulares, Santa Lucía es vulnerable a los huracanes y a las oscilaciones del turismo internacional, y comparte moneda —el dólar del Caribe Oriental— con otros siete miembros de la Organización de Estados del Caribe Oriental (OECO), emitida por un banco central común.

Gastronomía

La cocina santalucense combina técnicas francesas, despensa africana e ingredientes criollos. El plato nacional es el fruto del árbol del pan verde con pescado salado (green fig and saltfish), herencia directa de la época colonial. Abundan los guisos especiados, como el bouyon —potaje de carne, tubérculos y dumplings—, los pescados y mariscos a la parrilla y el lambi (caracola marina).

Los mercados de Castries ofrecen mangos, guayabas, papayas, cocos y los tubérculos que aquí llaman “ground provisions”: ñame, dasheen, batata. Los viernes por la noche son institución el fish fry de Anse La Raye y la fiesta callejera de Gros Islet, donde se cena pescado y pollo a la brasa al ritmo de la soca. Todo se acompaña de ron local, cerveza Piton o cacao caliente elaborado con el cacao de la isla, cuyo cultivo vive un renacimiento ligado al chocolate artesanal.

Turismo y lugares de interés

Santa Lucía es uno de los destinos más deseados del Caribe, especialmente popular para lunas de miel. Su icono son los Pitones y la zona de Soufrière: allí se concentran el volcán “transitable” de Sulphur Springs —promocionado como el único volcán del mundo al que se puede llegar en coche—, los baños de barro, las cataratas de Diamond Falls con sus jardines botánicos y las mejores panorámicas de la isla.

En el norte, la capital Castries ofrece su mercado central y la basílica de la Inmaculada Concepción; Rodney Bay concentra playas, marinas y vida nocturna; y el parque nacional de Pigeon Island conserva fuertes del siglo XVIII con vistas al canal de Santa Lucía. Los amantes del senderismo pueden ascender el Gros Piton por una ruta guiada o recorrer los senderos de selva del interior, mientras que la costa oeste es excelente para el buceo y el esnórquel. Entre los eventos, destacan el festival de jazz en mayo y el carnaval en julio.

Curiosidades sobre Santa Lucía

  • Es el único país del mundo que lleva el nombre de una mujer histórica: Santa Lucía de Siracusa, mártir cristiana del siglo IV.
  • Con dos premios Nobel (Lewis y Walcott) y menos de 200.000 habitantes, es el país con más laureados per cápita del planeta. Ambos nacieron, además, un 23 de enero.
  • Cambió de soberanía entre Francia y el Reino Unido 14 veces, más que ninguna otra isla del Caribe.
  • Los Pitones dan nombre a la cerveza nacional, Piton, y protagonizan la bandera junto al azul del mar y el cielo.
  • El aeropuerto internacional de Hewanorra conserva el nombre indígena caribe de la isla, “tierra de las iguanas”.
  • Sulphur Springs, junto a Soufrière, se promociona como “el único volcán drive-in del mundo”.